Ecografía anatómica o morfológica

La ecografía anatómica o morfológica es una ecografía que se realiza entre la semana 18 y 24 de la gestación. En la mayoría de casos se la hace por vía abdominal y no es una prueba invasiva. Esta evaluación es imprescindible puesto que es en este momento en que el feto ya ha crecido lo suficiente como para poder hacer un diagnóstico o descarte de anomalías y malformaciones fetales.

La ecografía morfológica debe hacerse en estas semanas porque es el momento ideal para hacer un estudio minucioso del feto, en la medida en que las condiciones físicas son perfectas para permitir un estudio a través de esta herramienta. En esta etapa, el feto mide entre 14 y 16 centímetros, y pesa más o menos 250 gramos. Es lo suficientemente grande para distinguir sus estructuras correctamente, pero es lo suficientemente pequeño para moverse libremente en el útero.

Esta ecografía busca detectar anomalías fetales explorando detalladamente cabeza, cara, tórax, abdomen, genitales y extremidades, así como todos los órganos del bebe (cerebro, corazón, pulmones, riñones, etc). También se tomarán las medidas fetales para compararlas con el tiempo de embarazo y descartar problemas de desarrollo y crecimiento. Además, se evaluarán los movimientos del feto, su patrón de respiración, tono fetal, flujo sanguíneo, entre otros.

La sensibilidad general de esta ecografía para detectar malformaciones es del 50-70%, tal como se te informa al firmar el consentimiento informado previo a la realización de la prueba. Esta cifra, obtenida como media, puede ser mayor en unos centros que en otros, sobre todo en centros especializados de diagnóstico prenatal.